Capítulo 49.- El desastre.
No debimos hacerlo así. Lo supe en el instante en que mis pies tocaron el suelo frío del exterior y la ventana se cerró suavemente a mi espalda. Estaba loco, lo admito, pero era la única manera de salir de su casa sin que sus padres se dieran cuenta o eso era lo que yo pensaba.
Me sentí como un ladrón, pero la diferencia fue que no llevaba nada material conmigo, solo el recuerdo de nuestros cuerpos entregándose con deseo, sus gemidos, esos que me hacían estremecer y querer enterarme mucho más