ANDRÉS.
Regresé a mi hogar y no fue sorpresa encontrarme a mi hermano esperándome.
—Todos debieron irse a dormir. ¿Por qué tú no?
—Necesito disculparme contigo Andrés. —levanté una ceja. —Confieso que actué mal con la mujer que amas, no debí tratarla de esa forma pero ese día estaba colérico hermano, no controlaba mis actos. Estoy harto de los rechazos de Elena, pero por más que ella se niegue, yo seguiré insistiendo.
Miraba a Antonio y sentí cierto remordimiento. Debía hablarle sobre la propue