La mujer con la que estás es una de mis sobras, ¿o es que acaso quieres volver a ser el segundo plato? —Contestó furioso Andrés.
María sintió una fuerte punzada en el corazón al sentirse cruelmente humillada por Andrés, pero no dijo ni una sola palabra. Solo miró como se alejaba con frialdad.
Álvaro había estado todo el tiempo esperando afuera. Al ver a Andrés salir con esa rapidez, lo siguió de inmediato.
—Acaso, ¿José está interesado en la señora?
Andrés sabía muy bien que a José le encantaba