Los sirvientes prepararon los artículos necesarios para el sorteo y una mesa llena de deliciosos platillos. Luna le puso a Asterio un hermoso abrigo de algodón rojo y un sombrero con dos pequeños pompones colgando a los lados. La sirvienta ya lo había preparado todo.
—Señora, ¿desea que llame al señor para que venga? —Preguntó la sirvienta.
—No lo molestes, está bien así. Váyanse a descansar cuando acaben, con que esté Emma es suficiente.
Cuando todos los sirvientes se retiraron, Luna puso con