—Gabriel… No…
Andrés intentó retirar su mano, pero de repente ella la agarró con gran fuerza, frunciendo el ceño como si estuviera atrapada en una horrible pesadilla. Las lágrimas escaparon desbordando de sus ojos mientras pronunciaba el nombre del otro hombre…
—No te vayas… No… ¡No!
Luna estaba sumergida por completo en una pesadilla. Soñaba con Gabriel, su cuerpo debilitado yaciendo en el hospital, aferrándose apenas a su último aliento. No había nadie en lo absoluto a su lado, se sentía sola