Luna guardó de inmediato el móvil y se dio la vuelta atrás. Respondió:
—Nada.
—Cuando llegaste, no trajiste nada contigo. ¿Hay algo importante en tu casa que necesites? Si es así, le diré de una vez a Adolfo que lo recoja —preguntó Gabriel.
—No es necesario, en realidad no tengo muchas cosas. Aquí tengo la mayoría de las cosas necesarias. En cuanto a las cosas importantes, las dejé en la habitación que alquilé anteriormente —dijo Luna mientras se acercaba y tomaba con delicadeza la mano un poco