Capítulo 385
Luna fue llevada a un lugar apartado y solitario, rodeado de montañas que se extendían en todas las direcciones. Era el lugar más alto y desolado de la capital, al que casi nadie iba.

Durante todo el trayecto no había cámaras de seguridad ni coches. Cuando el coche se detuvo, Luna se asustó y agarró con mucha fuerza el cinturón de seguridad, encogiéndose:

—¿Qué pretendes hacer?

Los largos dedos de Andrés descansaban suavemente sobre el volante.

—No tengo nada que ver con lo que le pasó a Isabel
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP