Luna era una muchacha muy esquiva. Cuando se sentía abrumada emocionalmente, solía alejarse por completo de todos, para aliviar de esa manera su ansiedad y sufrimiento. En momentos de dolor, prefería estar sola en busca de paz en lo más profundo de su corazón e intentar olvidar, ya que solo eso la hacía sentir un poco mejor.
También quería enfrentar sus problemas, pero le daba algo de miedo. El entorno y la situación que la rodeaban le generaban muchísima inquietud emocional.
Por eso, le gustaba