Frida estaba realmente borracha, y Andrés la dejó sola en la sala privada. Los meseros del lugar se encargarían de llevarla de regreso a casa. Dada su posición, incluso si pasaba la noche allí, no sería un gran problema.
Luna se recostó en el asiento del copiloto, mareada y sin fuerzas en todo su cuerpo. Solo había tomado tres copas, pero estaba tan ebria. Originalmente no tenía intenciones de beber, pero el licor amarillo decorado con flores era demasiado fragante, y no pudo resistirse a tomar