—Bien, síganme por aquí. —dijo la camarera.
Luna caminaba al final, dejando espacio para los dos. La camarera abrió la puerta, revelando una hermosa decoración en el interior con calefacción en el suelo para que no sintieran frío.
Luna se quitó la bufanda del cuello y la colgó en el perchero junto a la puerta. —¡Pidan algo para comer primero! Voy al baño.
—Bien —dijo Frida, que ya se encontraba junto a Andrés con el menú—. Vamos a pedir juntos, ¿qué te gustaría? Pero esta vez voy a hacer muchos