Vivian Holman despreciaba la idea de trabajar junto a Michael Salvatore, pero tenía que admitir que él tenía razón—Moretti necesitaba otro rostro público para capear este escándalo. Las acciones de la compañía, que se desplomaban, finalmente se habían estabilizado, y en la última semana ningún inversionista se había retirado. En el extranjero, Moretti Homes aún mantenía su reputación pulida. Aun así, Vivian temía que Vincent terminara desmantelando el imperio sin siquiera mover un dedo.
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