El juez alzó la mirada de los documentos que sostenía entre sus manos, y su voz cortante rompió el silencio de la sala:
—El tribunal declara disuelto de manera definitiva el matrimonio entre Beate Katrine Halvorsen y Ole Thorsen.
Por un instante, el tiempo pareció detenerse. Katrine dejó de respirar, como si su cuerpo no pudiera procesar lo que acababa de escuchar. ¡Era libre! Esas palabra resonaba en su mente como un eco, rompiendo las cadenas invisibles que la habían retenido durante tanto ti