Era la primera vez que Sofie entraba al hospital con pasos ligeros y una amplia sonrisa iluminándole el rostro. Había algo diferente en su andar, como si una nueva energía la impulsara. Detrás de ella, Mathias la seguía en silencio, su figura imponente destacándose en el pasillo. La atención y calidez que él había mostrado en las últimas semanas seguían desconcertándola, pero también llenándola de una reconfortante seguridad.
De repente, Sofie se detuvo y giró sobre sus talones, encontrándose c