El amanecer se presentaba como una mezcla extraña de calma y tensión, como si las mismas paredes de la mansión contuvieran el aliento. Sofie se levantó temprano, Pero no pudo evitar demorarse un rato frente al espejo, intentando calmar el torrente de emociones que se agitaban en su interior.
Ese era el día de la nueva cita con la doctora Bergström, el día en el que por fin sabría si el tratamiento estaba funcionando o no.
Con la ansiedad y los nervios a flor de piel, Sofie bajó las escaleras, d