Unas horas más tarde, en la fría sala de servidores de Lund Farma, Lukas tipeaba frenéticamente. mientras Mathias caminaba de un lado a otro, como un león enjaulado. Con la ayuda de Katrine, habían logrado contener el hackeo masivo e impedir futuros ataques, pero el misterio de quién estaba detrás de todo seguía siendo un rompecabezas sin resolver. Justo entonces, Katrine entró en la sala con pasos cautelosos, sintiendo cómo la urgencia del ambiente le erizaba la piel, mientras sostenía una taz