Eran poco más de las ocho de la mañana, cuando Sofie sintió que la cama se movía, mientras Mathias se levantaba con lentitud, tratando de no despertarla.
Sin poder evitarlo, abrió los ojos en el momento en el que él se colocaba la camisa y comenzaba a abotonarla con prisa. Por un momento, pensó en hacerse la dormida, pero, el peso en su pecho la hizo tragar saliva, mientras se llevaba una mano al vientre.
El embarazo había sido una grandísima sorpresa para toda la familia, después de que el do