MILENA
La tarde fluyó amena después de que mis padres se fueron al hotel y los niños se acomodaron para dormir. Carelia se metió a la habitación junto con mi hija, Jader se fue a dormir temprano, mientras yo me quedé con mi esposo. Sentí sus labios rozar mi cuello y un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo.
—No sabes cuánto te extrañé, mi amor.
—Solo fueron dos noches y ya me extrañas.
—Claro que te extraño, como un loco —respondió mientras nuestras miradas se encontraban.
Nos empezamos a bes