MILENA
Había pasado un mes desde que supe que me habían practicado una cirugía… y, más importante aún, desde que comencé a recuperar la memoria. Ahora sabía la verdad: soy Jarada. Soy esa mujer que todos creían muerta, esa mujer que desapareció de la noche a la mañana, arrancada de su mundo, de sus hijos, de su identidad.
Recobrar los recuerdos fue como caminar en la niebla: difuso al principio, pero luego cada paso se volvió más claro. Y ahora, con mis hijos a mi lado, me sentía bendecida… aun