RECUERDOS
La lluvia comenzaba a caer cuando giré la llave y el motor del coche rugió suavemente. El parabrisas se empañaba con rapidez, y las luces tenues de la ciudad se desdibujaban tras las gotas que golpeaban el cristal. Observaba cada detalle en la carretera mientras pensaba en las nuevas fórmulas que debía presentar en la empresa. Mis dedos tamborileaban en el volante y eché un vistazo al reloj: las seis de la tarde.
Justo en ese momento, el teléfono sonó. Al ver el nombre en la pantalla,