DEREK
Era domingo por la mañana. La casa estaba en silencio. Mientras terminaba de preparar el desayuno, mis ojos se detuvieron en una fotografía que tengo sobre el estante: Jarada. La acaricié con suavidad, como si pudiera sentirla aún a través del papel. Mi corazón se encogió un poco. A veces pienso que el destino puso a Milena en mi camino por alguna razón más grande de lo que imagino, porque hay cosas en ella que me recuerdan tanto a Jarada…
La marca en la pierna de Milena, por ejemplo. Exa