Un silencio se instala al otro lado de la línea. Unos segundos después, Acacia vuelve a hablar.
— Está bien, tú ganas, tienes razón. Voy ahora mismo a otra ciudad y allí compro un móvil desechable para hacer esa maldita llamada. Pero te lo digo ya: si me haces salir de la comodidad de mi hogar para ir tras una pista falsa, me las pagarás, ¿entendido? Sabes muy bien que no tengo tiempo que perder con tonterías, así que no me hagas ir en vano a otra ciudad para no conseguir nada concreto. —El hom