Liam, entonces, respiró hondo, sintiendo el peso de aquellas palabras. No sabía qué hacer con el dolor que llevaba dentro, pero sabía que algo no encajaba. La mirada de Lis, el dolor de Beatriz… había algo más allá de todo aquello. Y estaba decidido a descubrir qué había pasado realmente.
Lis no soportaba seguir escuchando aquello. Con las manos temblorosas, se levantó lentamente y se acercó al ataúd. Todos a su alrededor guardaron silencio, observándola con los ojos llenos de dolor. Puso la ma