Su corazón estaba oprimido. Lis usaba oxígeno y tenía una mirada llena de miedo. Él intentaba ser lo más fuerte posible, pues sabía que en ese momento no podía flaquear, ya que era el pilar de Lis, completamente perdida en ese momento, y lo necesitaba más que nunca.
—No los perderé. Todo estará bien —dijo Jack, en voz baja y firme.
Lis asintió, tomó su mano y lo miró a los ojos todo el tiempo. La cirugía comenzó cinco minutos después. Jack se quedó allí, acariciando su rostro e intentando ser c