Podía ignorar y seguir su camino, pero le fue inevitable no entrar para saber qué estaba sucediendo si parecía que todos estaban abajo. Entró con cuidado y lo ve apoyado en el marco de la puerta del baño, doblado, con su mano sobre la herida.
— ¿Qué pasó? ¿Se abrió?
Corrió hasta llegar a él.
—Me golpeé por accidente, nada grave.
—Vamos, enderézate para llegar a la cama.
Víctor hizo lo pedido y se dejó ayudar; caminando lento hasta llegar a la cama. Lo dejó sobre la cama y revisó rastro de sangr