POV Elías
La silla de acompañante del Hospital Universitario es un insulto a la ergonomía.
Tiene un respaldo demasiado recto, un acolchado de polipiel verde inexistente y una estabilidad dudosa. Llevo sentado en ella cuarenta minutos, cronometrando las contracciones de Mara con mi reloj y maldiciendo al diseñador de mobiliario hospitalario en cinco idiomas diferentes.
—Elías... —gime Mara desde la cama.
Me levanto como un resorte. La silla chirría contra el linóleo.
Me acerco a la cama.
Mara e