POV Mara
La gloria tiene un nombre y se llama catéter epidural.
Hace veinte minutos yo era un animal herido retorciéndose en una cama empapada de sudor. Ahora, soy una nube. Siento las piernas como si fueran de corcho, pesadas y lejanas, y el dolor agudo que me partía la espalda se ha convertido en una presión sorda, lejana, casi anecdótica.
Suspiro. Un suspiro largo, profundo, de puro éxtasis químico.
—Bienvenida de nuevo al mundo de los racionales —dice una voz a mi lado.
Abro los ojos.
Elías