POV Elías
Hace cuatro años, si alguien hubiera dejado un bloque de plástico de colores primarios tirado en medio del salón, habría despedido a todo el personal de limpieza sin pestañear. Mi mundo era un lienzo en blanco y negro, una cuadrícula perfecta donde cada línea recta tenía un propósito y el silencio era mi religión.
Hoy, cuando la planta de mi pie descalzo pisa de lleno un bloque rojo de Lego a las siete de la mañana, lo único que hago es apretar los mandíbulas, ahogar una maldición en