Punto de vista de Nadia
La mañana llegó sin ceremonia.
Sin golpes dramáticos en la puerta, sin titulares gritando en una pantalla. Solo la luz colándose entre las cortinas como lo había hecho todos los demás días de mi vida, indiferente al hecho de que algo irreversible había empezado a moverse bajo todo lo que yo conocía.
Esa era la parte inquietante.
El caos rara vez se anunciaba. Prefería entrar en silencio.
Ya estaba despierta cuando Lena entró, con los tacones amortiguados contra la alfombra, la expresión indescifrable de quien ha estado despierta aún más tiempo que yo.
"Han empezado a filtrar fragmentos", dijo, dejando caer su tablet al borde de la cama. "No acusaciones. No confirmaciones. Preguntas cuidadosamente moldeadas."
Me incorporé, apretando la sábana contra mí. "Las preguntas son peores."
"Invitan a la imaginación", coincidió ella.
Tomé la tablet de sus manos. Titulares que no eran titulares. Fuentes anónimas. Insiders preocupados. Un patrón familiar, disfrazado de neut