—¡Mátala, ya tengo lo que quiero! —replicó Kitty con voz firme.
Mariam se mantenía en pie, tambaleándose por el dolor, mientras Aghata intentaba soltarse, pero sin éxito.
—Lo haré a mi manera, no te preocupes —dijo Rolando con voz decidida.
—Tanto odias a Demian... Sé qué haces esto para vengarte de él —replicó Mariam con desprecio.
—Quiero verlo sufrir, quiero quitarle una a una las personas que ama, entre ellas, a tu hijo. Liam.
Mariam sintió la furia recorrer su cuerpo. ¿Cómo se atrevía a pr