Kitty inspiró profundo antes de alisar su falda y tomar valor. Sus tacones resonaron con elegancia sobre el piso de mármol mientras caminaba hacia la oficina de Demian. Al llegar a la puerta, respiró hondo una vez más, ensayando su expresión más dulce e inocente… aquella que tantas veces había funcionado en el pasado para conquistar hombres de la alta sociedad.
Llamó suavemente con los nudillos.
—Adelante —se oyó la voz firme de Demian desde dentro.
Kitty empujó la puerta con cuidado, asomándos