El sol apenas comenzaba a iluminar el horizonte cuando Demian Thompson descendió por las escaleras de la mansión. Su madre, Elizabeth, estaba en la sala principal, revisando algunos documentos acompañada de una taza de café humeante. Al levantar la vista y verlo aparecer, vestía traje oscuro y una expresión impenetrable.
—¿A dónde vas? —preguntó sin ocultar la sorpresa.
Demian no respondió de inmediato. Tomó su reloj de bolsillo de la consola de entrada, se lo colocó sin prisa y luego deslizó l