La mirada de Demian seguía fija en la puerta por donde Mariam había desaparecido hacía tan solo unos segundos. El silencio en la sala se volvió insoportable. Todos los presentes contenían la respiración, sabiendo que aquel no era un simple arranque de su parte, sino la demostración evidente de que no soportaba más aquella farsa de cena.
Sin prestar atención a los insistentes intentos de su tío por continuar hablando de negocios ni a los comentarios vacíos de Gloria, Demian caminó con paso decid