—¡O eres mío o no serás de nadie! —grité histérica.
Estaba muy nerviosa; Damien no contestaba mis llamadas. ¿Acaso algo andaba mal, o realmente había huido sin mí? Necesitaba revisar en internet si había alguna noticia sobre él.
Lo bueno era que ya tenía las fotos y el video comprometedores, y Gérard ni siquiera había podido resistirse gracias a la droga que le había dado.
Ese era mi Plan B en caso de que algo saliera mal. Estaba segura de que la estúpida Juliette jamás perdonaría una infidelid