Nathan
Entramos justo para ver a la bruja sirviéndose un vaso de jugo de naranja.
Una empleada se movía rápidamente por la cocina, llevando un par de tazas de café para Gustavo y Lucía.
—Siéntense —ordenó nuestro donador, todavía haciendo muecas mientras se rascaba.
Nos sentamos en la mesa, observando cómo se llevaba el vaso a los labios.
Solo de saber lo que tenía ese jugo hizo que me mordiera el interior de las mejillas para no soltar una carcajada.
—¿Qué miran? —preguntó la vieja bruja co