Camila
No dormí en toda la noche.
Mi mente no dejaba de dar vueltas, buscando maneras de vengarme de mi hermoso y delicioso viejito.
Este hombre tenía que pagar por haberme mentido... Aunque al mismo tiempo… "¡maldita sea!", lo seguía queriendo.
Suspiré frustrada, necesitaba hacer algo antes de que mi mente estallara. Me levanté despacio para no despertarlo, caminando en puntitas de pie al baño.
Mi teléfono comenzó a vibrar sobre la mesa de noche del lado de Joaquín. Lo tomé antes de que lo