Camila
Joaquín, que estaba profundamente dormido a mi lado, después de una sesión intensa de increíble sexø.
No voy a mentir, para su edad, mi viejito aguantaba bastante, y era muy creativo, lo que sumado a su perfecto tamaño allí abajo, me dejaba deseando más.
A pesar de eso, no podía dormir.
Mi mente no dejaba de girar. Todo lo que había pasado entre nosotros, me parecía demasiado surrealista.
Cerré los ojos un momento, intentando juntar las piezas de este rompecabezas llamado Joaquín.
Rec