Capítulo 44: El viejito está como quiere...
Joaquín
Me quité la camisa con calma, disfrutando del peso de su mirada sobre mí.
El aire fresco de la habitación acarició mi piel desnuda, y supe que Camila estaba siguiendo cada movimiento, aunque intentara disimularlo.
Comencé a deslizarme fuera de mis pantalones, quedándome solo en bóxers, y cuando me giré para enfrentarla, vi cómo sus ojos se movían lentamente por mi torso, recorriendo los músculos de mi abdomen.
Sus labios se entreabrieron un poco, y escuché que murmuró algo, casi inau