Joaquín
Pasaron unos minutos, y entonces escuché el sonido del elevador abriéndose al otro lado del pasillo.
Me asomé discretamente por la cortina y la vi entrar.
Camila caminaba hacia la oficina con pasos rápidos, como si estuviera lista para enfrentar cualquier cosa. El cabello le caía en ondas sobre los hombros, y estaba usando un vestido que me dejó atónito.
Me aparté de la puerta justo cuando ella llegó, abriéndola un poco. Entró sin vacilar, su mirada recorriendo la habitación mientras