Mundo ficciónIniciar sesiónLibro 1: Un Bebé Para Mi Ex: El Contrato Con El CEO. Libro 2: Casada Con El CEO. Es Solo Un Contrato ¿O Algo Más? (Historia Franklin). « Ya no me casaré contigo. Me casaré con otra pero te amo solo a ti, así que sé mi amante o de lo contrario… Arruinaré tu vida. » ¡¡Isabella no caerá tan bajo para ser la otra mujer y termina su compromiso con su jefe!! Días después, su reencuentro con su ex de la universidad, le cambiará la miserable vida que estaba llevando por culpa de su ex prometido. Jameson Howard el primer amor de Isabella, volvió del extranjero, como un poderoso CEO de nada menos que una compañía global y rival del ex de ella. « Sé mi nueva esposa por un año y ten a mi heredero, a cambio limpiaré tu imagen, te ayudaré con tu venganza y te haré una mujer inmensamente rica. » Un trato muy tentador como para ser rechazado ahora que Isabella tiene muchas deudas. Solo hay un problemita… Isabella no pensó que se volvería a enamorar de Jameson, pero él… ¿Ya tiene a otra en su corazón?
Leer más—Ya llegó la Reina a la que extrañaban~ —sonrió Isabella acercándose a ambos—. Jay, olvidaste la cesta —mostró Isabella su mano donde traía la cesta del picnic. —Sí. Te estábamos esperando~ ¿verdad? —dijo él cargando a la niña en sus brazos. —Pa~ pa-pá~ —sonreía la pequeña Johanna que ya había aprendido a decir "papá" aunque no, mamá. Isabella hizo un puchero en broma. —Joa, debes aprender a decir "mamá" también… Harás que me ponga triste~ —decía ella sentándose al lado de ese hombre castaño y extendiendo sus manos para cargar a la niña. Jameson se la iba a dar, pero la pequeña se aferró a su padre sin soltarlo de la camisa, sus pequeñas manitas ejerciendo fuerza hasta que se veían ligeramente rojas. —¡¿Es en serio?! —arqueó Isabella una ceja—. Bien. Quédate con tu padre, iré a nadar~ —se levantó Isabella quitándose sus ropas, quedó en un sensual bikini verde que hacía juego con el hermoso tono de sus ojos. Johanna volvió a ver a su madre, observando su pecho deten
—Pensé que mi destino era estar junto a ti y, lo quería de esa manera. Soñé ser tu esposa y vivir una feliz vida a tu lado… —decía Isabella viendo a ese hombre en coma— Pero tú no me elegiste a mí… No fuí suficiente. Eso fue lo que más me dolió, sé que después habías recapacitado, cuando ya era demasiado tarde para continuar… Fuiste un excelente amigo, el mejor jefe que jamás pude tener, un amoroso novio y… Un pésimo prometido. Aún así me quedaré con los mejores recuerdos, no quiero guardar odio en mi corazón. Por eso, si alguna vez abres tus ojos… Si vuelves… Esto es para ti. Isabella dejó la carta sobre una mesita cercana. Sacando su pañuelo de mano, secaba sus lágrimas. Ella volvió a ver a doña Mónica. —Lamento no decirle toda la verdad. Temía que no me dejara despedirme de él. Doña Mónica negó lentamente con la cabeza, con una expresión entristecida. —¿Así que tú eras esa razón por la que él tanto se negó al matrimonio?, no lo sabía… Creo que… También le fallamos como p
••••••••••• Esa tarde. Isabella y Jameson habían llegado a la mansión de la familia Robinson. Siendo recibidos por el mayordomo que los guío hasta el salón principal de invitados distinguidos. Se encontraron con don Alexander Robinson y su esposa, doña Mónica. —Señor y señora Howard, bienvenidos. Siéntase como en su hogar, mi esposa y yo los estábamos esperando —ofreció su mano en un cordial saludo el señor mayor, don Alexander. Jameson correspondió el saludo, así como Isabella. —Gracias señor Robinson. Como le informé en mi llamada, mi esposa era una vieja amiga de Franklin y le gustaría pasar a verle. —Si. Por supuesto que su esposa puede hacerlo señor Howard —decía don Alexander. Todo por intentar quedar bien con ese poderoso CEO de la familia Howard—. Sin embargo, me temo que ella tiene que ingresar acompañada de mi esposa, es muy delicada a todo lo que está sucediendo alrededor de nuestro primer hijo. Jameson asintió y volvió a ver a Isabella. —Ve con la señora Ro
•••••••••••• La hermosa mañana de ese día. —¿Qué crees que sea? ¿Un niño o una niña? —le preguntó Isabella con una sonrisa en su rostro a su esposo. Ella que ya se encontraba en la camilla, mientras la doctora le ponía el gel, veía con una mimada expresión a ese hombre castaño. —¿Qué?, no lo sé… —sonrió Jameson con nerviosismo— Lo que sea. Será perfecto~ —¿Si?, me gustaría un niño~ uno tan lindo como tú, uno que sea un buen hombre~ y después tenemos una niña y después… Bueno, que sea lo que- —Discupe que la interrumpa~ —sonrió la doctora, interrumpiendo a Isabella—. Ya sacaremos a "mami y papi" de esa duda~ —les dijo ella a Jameson e Isabella. En la pantalla frente a ellos, se mostraba el bebé, escuchando los latidos de ese corazoncito en el interior de esa hermosa mujer pelirroja. —Veamos… Parece que el bebé no quiere dejarse ver~ —sonrió la mujer, que hacía el ultrasonido a Isabella—. Vamos bebé~ tu papá y mamá están ansiosos esperando~ ¡OH! miren~ —sonrió indic
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