Mundo ficciónIniciar sesiónEl ejecutivo Narcisista, Ethan Kingsman, forzado por su padre a ceder a un matrimonio arreglado y así poder ocupar la presidencia de la compañía de la familia, se casará con una joven que no es de su misma posición social. —No te tocaré —fue lo que le aseguró a su joven esposa, pero conforme pasaron los días, estuvieron juntos. El CEO déspota al cabo de un tiempo firmó los papeles del divorcio, dejando a la chica embarazada, sin saber que el tiempo le daría su merecido. (...) —Ya sé que no me amas, entonces... ¿por qué estuvimos juntos? Dijiste que jamás me tocarías y... —¿Se trata de eso? —se burló, soltando una risa estrepitosa y ella volvió a escuchar el crujir de su órgano vital, ante tal rechazo —. ¡Ese día ni siquiera estaba en mis cabales! No pensaba con claridad cuando estuve contigo, es todo. ¿Crees que por eso te amo? Ya déjate de ilusiones absurdas. —No sigas, que me rompes el corazón —susurró sintiéndose tan idiota por arrastrarse a él. —¿Y se supone que me deba importar? En absoluto —expulsó el aire furioso —. No controles mi vida como si realmente te perteneciera. Herida, con los latidos de su corazón al borde de un colapso, se marchó a la habitación, cerrando la puerta con pestillo. Ethan la siguió y empezó a tocar la puerta con violencia.
Leer másAmelie se encontraba en su habitación haciendo la maleta, había llegado la hora de regresar a casa donde su hermana la esperaba. Jade no estaba al tanto de la relación falsa que estaban fingiendo ella y Andrew, por lo que solo creía que había venido allí hasta los Ángeles por motivos de trabajo. Terminó de guardar sus pertenencias en la valija, no había traído muchas cosas así que no le tomó mucho tiempo estar lista. Salió de la habitación arrastrando la maleta por el pasillo encontrándose con Andrew quién venía saliendo del dormitorio frente a su puerta. —¿Estás lista? —le preguntó a la pelinegra y ella asintió.Ambos se dirigieron a la primera planta donde se hallaba Patrick quién al verlo bajar, se levantó del sofá.—Me hubiera encantado que se quedaran otro día más —dijo un poco triste por tener que despedirse de ellos.—Haremos planes para visitarte más seguido, ¿vale? —prometió Andrew dándole un abrazo.—Hace años dijiste lo mismo y perdiste contacto conmigo —comentó el itali
Mientras el sol empezaba a asomarse por encima de las montañas, Amelie se despertó temprano y decidió salir al jardín para disfrutar de la tranquilidad del amanecer. Se sentó en una silla de mimbre y abrió su libro favorito, dejándose llevar por las palabras mientras el mundo a su alrededor cobraba vida.El señor Patrick y Andrew aún se encontraban durmiendo, por lo visto la fiesta había terminado tarde. Solo recordaba haber oído ruidos en la habitación contigua y supuso que se trataba de Andrew quién al notar la hora, había decidido retirarse de la fiesta que había en el jardín e ir a su dormitorio.Andrew se despertó minutos después y decidió tomar una ducha antes de bajar al comedor para desayunar. Al llegar, se encontró con una mesa llena de comida, pero notó que Amelie no estaba allí. Decidió que sería buena idea ir a despertarla, así que subió las escaleras hasta su habitación.—Amelie, despierta —dijo Andrew mientras abría la puerta del dormitorio.No hubo respuesta. Andrew se
La noche estaba fresca y la luna llena iluminaba el camino hacia el lugar donde se llevaría la fiesta de compromiso de Patrick. El italiano había decidido celebrar la reunión en su gran jardín, ya que el espacio sería más cómodo para todos. Amelie y Andrew caminaban por el sendero empedrado, rodeado de árboles frondosos que parecían proteger la casa de la vista de los curiosos. Al llegar a la entrada del jardín, fueron recibidos por un hombre con uniforme impecable, quien los condujo hacia su mesa.Amelie se sintió un poco intimidada por el ambiente sofisticado, pero Andrew le tomó de la mano y le sonrió con confianza.—Tranquila, no me alejaré de ti —aseguró y se encaminaron a la mesa que les correspondía.Allí encontraron a Patrick rodeado de amigos y familiares, todos vestidos elegantemente y con copas de champagne en la mano.—¡Amigo, al fin estás aquí! —exclamó Patrick levantándose de la mesa y dándole un abrazo.Se separó para saludar a Amelie de la misma manera.—Felicidades a
Andrew se encontraba en su coche, camino al apartamento de Amelie. Había pasado toda la tarde pensando en ella y en lo ocurrido en la oficina. Aquel momento en que estuvieron a punto de besarse había sido mágico, pero la interrupción del empleado había cortado el momento y lo había dejado con un sabor agridulce.Durante la reunión importante que había tenido que atender, no había podido dejar de pensar en Amelie. La imagen de sus ojos claros y su sonrisa le habían acompañado durante todo el tiempo, pero no podía evitar sentirse incómodo por cómo habían quedado las cosas entre ellos.Además que con la noticia de que Lorena se había ido de repente, decidió dejar para después lo que quería hablar con Amelie.Finalmente, al terminar la reunión, Andrew se había dirigido a la oficina de Amelie para hablar con ella, pero se encontró con que ya se había ido a casa. Intentó llamarla varias veces, pero no recibió respuesta. Sabía que algo andaba mal, y eso le preocupaba.Decidió entonces ir per
Último capítulo