Amanecí antes de que sonara cualquier alarma.
No fue un despertar brusco ni confuso. Fue de esos despertares que ocurren solos, cuando el cuerpo sabe algo que la mente todavía está procesando y decide adelantarse. Me quedé un momento con los ojos abiertos en la oscuridad, sintiendo el silencio de la mansión, y luego recordé.
Hoy.
Hoy era hoy.
Me levanté despacio. Fui a la ventana. El jardín todavía estaba en penumbra, con esa luz gris y suave de antes del amanecer que hace que todo parezca en p