La mansión quedó en silencio después de que Álvaro se fue.
No era el silencio vacío de antes, el que tenía bordes y cosas escondidas en los rincones. Era un silencio diferente. Más limpio. Del tipo que ocupa los espacios cuando todo lo que tenía que resolverse ya se resolvió y lo que queda es simplemente la vida, sin urgencias ni amenazas ni nada pendiente que pese.
Me llevó un rato acostumbrarme a él.
Pasé la mañana ordenando cosas sin ninguna razón concreta. Revisé mi cámara aunque sabía perf