Capítulo 23

Ese día terminó más ligero de lo que había empezado.

Después de comer con Sandra, regresé a mi oficina con una sensación nueva. Ya no era esa incomodidad constante. Ya no era esa paranoia de que todos me odiaban por algo que ni siquiera entendía.

Ahora sabía de dónde venía todo.

Y cuando sabes el origen del veneno, deja de doler igual.

Antes de salir de la oficina, llamé a la doctora Patricia.

—Hoy te va a llamar una mamá —le dije—. Su nombre es Sandra Rosales. Su hijo fue
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