Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche siguió.
Y fue extraño… porque después de ese beso nada parecía haber pasado.Daniel volvió a sentarse como si no me hubiera acorralado minutos antes. Como si no me hubiera besado con esa furia que todavía me ardía en la piel. Su expresión era tranquila. Demasiado.Y yo también.El ambiente se volvió ligero, casi cómodo. Nos reímos. Bebimos. La música seguía sonando, y por momentos olvidé que algo se había roto —o encendido— entre nosotros.Daniel bebía poco, sin p






