Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde avanzó sin sobresaltos. El cielo se fue apagando. Pedí algo de comer, me quedé en pijama, respondí mensajes sin prisa. Nada extraordinario. Nada intenso.
Y aun así… Había algo moviéndose debajo de la calma. Algo que ya había empezado, aunque yo fingiera que no. Cuando me acosté esa noche, el celular vibró una última vez. Erik: Descansa. Mañana te veo. Cerré los ojos. Convenciéndome —una vez más— de que esa era la opción correcta.El lunes l






