La mañana era luminosa, pero el cielo azul y despejado no lograba calmar la tormenta interna de Hellen. Caminaba con lentitud por el parque, sosteniéndose suavemente del brazo de Michael mientras Cecilia caminaba a su otro lado, revisando algo en su celular. El embarazo ya avanzaba en su última etapa, y cada paso exigía más esfuerzo del que estaba dispuesta a admitir.
—Te traje lo que pediste —dijo de pronto Cecilia, entregándole una carpeta sellada.
Hellen la miró, deteniéndose unos segundos a