Michael salió del bar con paso relajado, las manos metidas en los bolsillos del abrigo, el rostro sereno, aunque por dentro procesaba cada gesto, cada palabra, cada mirada de la conversación que había presenciado entre Tatiana y Katerin.
No esperaba encontrarse con ella al salir.
Pero ahí estaba.
Apoyada junto a un elegante poste de luz, con los brazos cruzados, luciendo uno de sus abrigos caros y ese gesto desdeñoso que le pintaba el rostro cada vez que algo no salía como quería.
Tatiana Renal