Julio miraba la pantalla del televisor sin realmente prestar atención a las noticias. Su mente estaba inquieta, nublada por pensamientos que no lo dejaban en paz. A su lado, Raquel, su mejor amiga, tomaba un sorbo de su café, observándolo con una mezcla de diversión y preocupación.
—¿No crees que es extraño que Nicolás no te haya llamado? Ni un solo mensaje —comentó ella, con un tono que indicaba que había estado esperando el momento adecuado para soltar la pregunta.
Julio parpadeó, sacudiendo