—¡Padre! —lo interrumpí de golpe, queriendo evitar a toda costa una posible y acalorada discusión. Notaba cómo la tensión entre él y Jasper crecía por segundos—. ¿Me puedes mostrar nuestra habitación? Es solo para ahorrar algo de tiempo —añadí forzando una sonrisa.
Mi padre dejó de mirar a Jasper y me miró a mí. Sus ojos se suavizaron un poco, pero la rigidez de sus hombros seguía ahí. Asintió levemente.
—Le diré a tu madre que te la muestre —dijo, posando la jarra sobre la mesa con una fuerza