Narrado por Drex
El dolor era constante, como un peso en el pecho que no me dejaba respirar hondo.
Llevaba semanas así, desde que creé el vínculo con ella, pero estas últimas semanas eran peores, cada vez era peor.
Cada noche, la soledad de Brienna me llegaba en oleadas: su tristeza, su vacío, el silencio que llenaba su casa. Yo lo sentía todo porque, aunque me había alejado lo más posible de ella, una parte de mí seguía atada a ella, a esa marca que ella no lograba sentir… y que a mi me torturaba.
Me resistía con todo lo que tenía.
Me repetía que era lo mejor, que no debía meterme en su camino, que ella merecía una vida sin mis complicaciones de una marca impuesta, que ese era el propósito de esto, no tener al un alfa a su lado, si yo me acercaba… entonces no tenía sentido, no lo tenía.
Pero cada intento de alejarme era una batalla que perdía un poco más.
Esta era la tercera vez que terminaba en el hospital. Los médicos hablaban de “síntomas desconocidos”, dado que no encontraban nin